La prueba definitiva del amor. Ahora ya no basta con soportar hacerlo con calcetines o que no cierre la tapa del baño, la vida 2.0 se inmiscuye furtivamente en estos temas. La de parejas que he rechazado por incompatibilidades: yo era de Amena y ella de Yoigo, a 0.47 € el minuto (impuestos indirectos no incluidos), era un amor imposible.-



