El TMEO y sus alegres consecuencias

23-12-2015_homenaje_tmeo

Llevo publicando desde 2010 inconstantemente viñetuelas en la revista de humor úrico TMEO. Y digo inconstantemente no por la cantidad de material viñetuelístico que les envío a los editores, que suele ser mucho, sino por la cantidad de material viñetuelístico que me publican, que suele ser poco.

Pero en cambio, cada vez que el TMEO llega a mi casa es una fiesta. Tengo que alejarlo de mis familiares cercanos, que apenas se atreven a abrirlo si lo ven pululando por ahí. Su primera reacción siempre es a través del siguiente comentario: “¡Qué pasada!”, pero curiosamente acto seguido continúan leyéndolo -no siempre- y en cuanto se topan con un par de viñetuelas del Kini y del Piñata parloteando sobre política no hacen más que darle la razón.

Y es que tengo familia catalana aunque soy de Marbella (Málaga), por eso recuerdo con mucha gracia cuando incluyeron hace pocos números en el TMEO un poster de Puyol metiendose a paladas todo el dinero robado en el interior del culo y como esa imagen incendió -para risa mía- el grupo de WhatsApp de mi familia catalana.

La cosa es que no me acuerdo muy bien, pero estoy casi seguro que descubrí el TMEO a través de El Listo (Xavier Águeda), ya que hace unos años me fijé en alguna de las pulicaciones fanzineriles de este insigne autor historietil para tener una referencia para publicar y, pese a que conocía bastante bien revistas de la época como Makoki o El Víbora, no había escuchado nunca eso del TMEO. Creo que ni siquiera llegué a comprar la revista antes para ver qué había en su interior, agarré la dirección de colaboraciones que aparecía en su web y  les envíe una serie de viñetuelas y escogieron alguna para publicarla. Cuando la revista llegó a mi casa, corrí a devorarla. ME QUEDÉ FLIPADO, lo aseguro. Pensaba en esa época que ya no se hácia material cafre como el que a mí me gusta disfrutar y pensaba en aquél entonces que eso era una cosa que quedó olvidada a principios del 2000, con la muerte de algunas revistas del sector.

A Mauro Entrialgo sólo lo había leído cafremente en el Makoki y El Víbora, ¡qué delicia volver a verle con liberté en forma de su Herminio Bolaextra! ¡Qué delicia descubrir a Juarma! ¡A Furillo! ¡A Ata! ¡A José Tomás! ¡A TODOS!

Esto me sirvió a su vez para ahondar en la producción viñetuelística de cada autor particular y hacerme fan incondicional de algunos de ellos. Mi pequeño secreto es que yo disfruto mucho con el tipo de humor que se estila en el TMEO, el resto de cosas las hago y las pienso de otra manera a veces para despistar. Por eso, me gusta hacer cosas como ésta, ésta o ésta.

Por eso, cada vez que se publica una de mis viñetuelas en el TMEO, creo que puedo morirme un poco más tranquilo. Porque sé que llegará la revista a mi casa y dejaré absolutamente todo lo que esté haciendo para tumbarme un rato y leerla. <- Apuntad esto, que es una receta para ser feliz -o algo así-.

Desde que publico en el TMEO, me han pasado estas cosas relacionadas con la revista:

  • Mi familia me mira raro (más).
  • Me dejó una novia porque decía que dibujaba en sitios muy indecentes (así lo dijo).
  • Le resulto más atractivo a cierto sector de mujeres (indecentes, seguro).
  • La cantidad de material que me publican es inversamente proporcional al la cantidad de material que les envío.
  • Gracias a publicar en el TMEO he conocido a un mecenas del dibujo que ha hecho que gente como Arzak o Karlos Arguiñano tengan un dibujo mío.
  • Confío en haber conseguido un 0,002 % de risas a alguien al leer alguna de mis viñetuelas en la revista.
  • He conseguido follar (dos veces) con tías punkis.
  • Un requisito mínimo para que una tía salga conmigo es que lea cualquier álbum de Piñata sin vomitar.
  • Juarma encendió un extintor en el bar de mis colegas en el que expuso sus dibujos y el segurata le echó una bronca.
  • He probado un 84% de las drogas que aparecen nombradas en la revista.
  • Puedo disfrutar de políticos follando entre sí sin censura.
  • Puedo leer en papel auténticas barbaridades que me hacen gozar cosa bárbara.
  • He trabajado para políticos que luego he criticado en el TMEO.
  • Miento aún más que antes. En esta lista he mentido al menos tres veces.
  • También copio más que antes. He copiado de Ata eso de mentir en una lista sobre el TMEO.

Podéis encontrar o pedir el TMEO en cualquier tienda de comics o encontrárslo en casi cualquier tasca del País Vasco, lugar en el que nació el TMEO hace casi 30 años.

Su web es ésta: www.tmeo.org

Sed felices.